Escrit el 11 ago, 2012

¿Funciona el debate en las redes sociales?

Estoy preparando la próxima edición del postgrado de comunicación digital y uno de los temas que planteo es si las plataformas 2.0 son espacios  favorables para iniciar y mantener debates eficaces. ¿Hay redes sociales más adecuadas o esto va en función de los objetivos?

La primera impresión es que la participación espontánea en la mayoría de redes  funciona, en general, como un tablón de anuncios en el que el diálogo real es mas bien escaso. Las interacciones argumentadas, a partir de las cuales se desprenden conclusiones, son muy raras. Lo más frecuente es la emisión de comunicados individuales, ordenados por temas o por noticias, salpicados de algunas preguntas, solo contestadas en ocasiones. Obviamente, consultando todos los mensajes se pueden sacar conclusiones pero, por lo general, se dejan de lado matices importantes,  ya que la red -y el anonimato, si se permite- prioriza la publicación de las posiciones más extremas

Otro factor en contra de la calidad de las opiniones o informaciones vertidas es la falta de tiempo de muchos expertos, que no pueden dedicarse a participar en todos los foros existentes. Si el debate es dinamizado o promovido, la Curación de Contenidos puede aportar datos y enlaces para paliar este sesgo. Cada plataforma, además, tiene sus propias particularidades:

Linkedin parece un entorno adecuado para promover debates entre profesionales, aunque si el ámbito es demasiado genérico (e-learning, comunicación corporativa…)  y, sobre todo, si no hay objetivos o incentivos claros, el resultado suele ser bastante pobre. Muchos grupos languidecen y, en los que se proponen temas, no hay apenas interacciones. Solo hay alta participación cuando se trata de escándalos o grandes alarmas pero el debate sigue siendo, incluso en estos casos, una suma de monólogos. Los grupos de Linkedin son, sin embargo, óptimos para rentabilizar debates en programas de Gestión del Conocimiento con  Comunidades de Práctica. En especial si se persiguen objetivos concretos, como por ejemplo elaborar materiales, consensuar protocolos o buscar soluciones de negocio. La dinamización y la moderación suelen ser claves en cualquier caso.

Muchas organizaciones prefieren mantener los debates en plataformas propias, para dirigir más el proceso, monitorizar mejor la participación de cada empleado/a e incluso vincularla a incentivos, como es el caso del proyecto de Agbar. La desventaja de los entornos cerrados para las organizaciones es que no se aprovecha la conexión con el talento externo. Igual que la Innovación abierta, el conocimiento sin fronteras es mucho más efectivo porque aporta puntos de vista nuevos y estimulantes.

Facebook ya se sabe que es la red de las vinculaciones débiles. Los “amigos” y el “me gusta” no implican demasiado compromiso aunque, en ocasiones, los debates llegan a ser vibrantes y nos dan idea del estado de opinión sobre cuestiones políticas, ciudadanas y son una termómetro de la imagen que suscitan personas y marcas. Todo porque en Facebook están la mayoría de usuarios de la red, identificados con nombres y apellidos. Los debates en tiempo real se pueden buscar en “publicaciones públicas” o en páginas, y son incontrolables, como saben bien los que gestionan crisis de comunicación. Se encienden y se apagan a partir de la actualidad. Un ejemplo: la noticia de que Amancio Ortega era el tercer hombre más rico del mundo, motivo la publicación en muchos muros y en la propia página del creador de Zara de informaciones sobre la explotación de trabajadores por parte de la compañía. Casi ninguna de estas informaciones generó argumentos a favor o en contra en los lugares donde se publicaban. O sea que, nuevamente, se trata de manifestar datos y opiniones en un momento determinado más que de debatir.

Podemos obtener, no obstante, buenos debates si creamos grupos con objetivos concretos, sacando ventaja del uso mayoritario de Facebook . Es el caso del programa de Salut i Escola donde enfermeras dan conferencias en los institutos sobre alimentación saludable. Pocas horas despúes de una charla, el 80% de la clase se une al grupo casi automáticamente, algo impensable en otras plataformas, mucho menos en las oficiales. Es muy sencillo para estos jóvenes, si el tema les interesa mínimamente, otorgar un “clic” en un sitio en el que ya pasan varias horas al día y cuyo funcionamiento dominan.

Twitter es un canal público donde los debates por supuesto se producen -y se incitan- alrededor de determinadas cuestiones o etiquetas de forma incontrolable como en Facebook, con el agravante de que en esta red las cuentas son mucho más anónimas y la identificación no es evidente. La suma de las opiniones expresadas en tiempo real sobre estos hashtags (palabras o frases precedidas del signo #) no se pueden calificar de auténticos debates aunque, si la participación es suficientemente alta, la muestra puede ser significativa. La interacción entre participantes se limita a algunas interpelaciones  -nunca más allá de 4 o 5 consecutivas entre los mismos/as interlocutores- pero podemos llegar a entender cual es la opinión mayoritaria sobre un tema consultando las etiquetas. Periodistas y medios cada vez más lo utilizan como fuente. Al agrupar los mensajes y ser una plataforma abierta, las opiniones incluso se pueden publicar infográficamente, algo que no permite Facebook pues los comentarios están dispersas y el entorno es cerrado.

Quora es la red de debate por excelencia, el debate es su razón de ser y, por este motivo, más que buscar contactos o publicar  opiniones, a los usuarios se les pide que planteen preguntas. Aunque no siempre las mejores, o las que nos interesan, reciben buenas respuestas, la plataforma saca partido de una masa crítica global y experta en un entorno restringido a los suscriptores. Los resúmenes que los administradores generan periódicamente con las cuestiones más populares dan a conocer debates interesantes.  Es, por tanto, una buena herramienta de consulta para periodistas y documentalistas, más si tenemos en cuenta que los usuarios están claramente identificados, con nombres pero también con profesiones y cargos. Si lo que queremos es que nos respondan bien y rápido cuando tenemos una duda, deberemos trabajar la red social de “amigos”. Hay que tener en cuenta que el idioma de esta red es casi exclusivamente el inglés, cosa que facilita el debate global aunque, por otra parte, limita su uso. Recientemente se ha introducido un sistema de créditos para incitar la participación de calidad.

En un estudio sobre la participación de los lectores en la prensa digital catalana ya se apuntaba la baja aportación de los comentarios en las noticias, sobre todo si se permite el anonimato. En los blogs especializados, por el contrario, los comentarios suelen ser pertinentes aunque nunca muy numerosos, con la excepción de los temas polémicos o en los sitios con gran número de seguidores. Hay que tener en cuenta que la participación activa se situa sobre el 10%, lo cual significa bastante cuando el tráfico regular es elevado. El debate en cualquier caso no está asegurado, De entrada, hay autores de blogs que lo rechazan porque no están dispuestos a modificar un ápice su punto de vista. La moderación, lejos de ser considerada censura, como en el principio de la web 2.0, es ahora sinónimo de calidad si ejerce con convicción. Se trata de eliminar exabruptos y aportaciones vacias, a la vez que obliga al editor/a a considerar y responder las mejores contribuciones. En estas condiciones, se desarrollan a menudo debates valiosos pero, al contrario que en twitter, no hay opción de agregarlos por ámbitos y tiempos. Estos microdebates se hacen visibles para los seguidores de los blogs o, los que corresponden a cada entrada, cuando ésta es recuperada por un motor de búsqueda.

 

2 Comentaris

  • Mario Dehter escrigué:

    No funcionan como espacio para el debate porque no fueron concebidos como tales. Primero habría que distinguir lo que son las “redes sociales” (en términos del capital social de personas y organizaciones, el tejido de las relaciones interpersonales sociales y profesionales de apoyo), y las “plataformas digitales” para gestionarlas y desarrollarlas (por ejemplo de las que se habla en este post). Las “plataformas” (en especial las aquí mencionadas) están TODAS ellas inspiradas en los “tablones de anuncios” y los “bbs” que surgieron a finales de los años ’80. Muy mejorados, por cierto y en una evolución asombrosa desde el punto de vista tecnológico que (todavía) supera a la maduración cultural sobre su aprovechamiento.

    • Cristina Ribas escrigué:

      Gracias por tu comentario. Estoy muy de acuerdo en lo que dices. La intención del post era desmitificar el alcance de estas plataformas como generadores espontáneos de debates valiosos o útiles. Como dices, es importante iniciar el aprovechamiento cultural de estas tecnologías. Una forma de empezar es ser activos en el planteamiento y en la definición de objetivos de la participación.