Escrit el 5 des, 2012

Cómo fomentar las vocaciones geek femeninas

Ada Lovelace

Linux, Facebook, Apple o Google podrían haber sido fundados por mujeres? Yo creo que sí pero el caso es que las caras más visibles de Internet son ahora mismo hombres. ¿Tiene que ver con el rechazo de muchas mujeres a considerarse y explicarse como genios? O es que la cultura geek está demasiado alejada de la educación sexista que impera. No me atrevo a hablar de las causas, aunque estoy segura de que estas dos tienen alguna influencia. Lo que sí está claro es que las consecuencias de tener pocas mujeres creando y decidiendo en el sector de la tecnología son muy negativas, tanto para las propias mujeres como para el conjunto de la sociedad. Como ocurre en otros ámbitos, no solo es injusto limitar el poder de decisión y participación relegándolas a simples consumidoras sino que, además, prescindir de las mujeres representa un despilfarro enorme de talento , que podría estar enfocado en nuevas e innovadoras direcciones. ¿Qué debemos hacer para fomentar la vocación y la cultura tecnológicas entre las mujeres?

* Entrada publicada originalmente en el blog de la UOC “Open Thoughts, What if Steve Jobs had been a woman?”

Sheryl Sandberg

De entrada, hacer visibles algunas de las protagonistas de la historia de la tecnología rompiendo la imagen de que su presencia es extraña o imposible: Ada Lovelace matemática hija de Lord Byron considerada la primera programadora, Betty Jean Jennings y Fran Bilas que programaron entre otros, el primer ordenador ENIAC en los años 50, además de todas las mujeres anónimas que se dejaron la piel en Bletchley Park descifrando códigos durante la II Guerra Mundial, y que la ciberfeminista Sadie Plant homenajea en su libro “Ceros y unos”. De la misma manera que la revolución industrial está tejida por manos de mujeres en las fábricas textiles, las obreras digitales también han sido mujeres explica Plant.

Marissa Mayer

En la primera o segunda fila de muchas compañías emblemáticas de la red encontramos también mujeres, como Marissa Mayer, que destacó en Google y es desde julio presidenta y CEO de Yahoo o Sheryl Sandberg una de las ejecutivas más exitosas de los negocios digitales, actualmente en Facebook. Hay que explicar también que aunque hay un descenso en el número de ingenieras e informáticas en los Estados Unidos, se crean start-up innovadoras dirigidas por jóvenes emprendedoras como explica este reportaje del Usa Today.

Quién sabe lo que nos estamos perdiendo si hay menos mujeres programadoras y emprendedoras, ya que necesitamos nuevas estrategias que nos deben ayudar a transformar el mundo, la sociedad y la economía con la ayuda de las TIC. Como ocurrió con la primatología, que tuvo un antes y un después, cuando tres mujeres introdujeron nuevos método de estudio, al convivir en su hábitat con las manadas de chimpancés, gorilas y orangutanes. Las “trimates”, Jane Goodall, Dian Fossey, y Birute Galdikas lograron entender el comportamiento de los simios más cercanos a los humanos como nunca se había conseguido antes. Una de las claves fue que ellas consideraron la integración humana en el grupo de animales, un método que a ningún hombre se le había pasado por la cabeza.

Inés Restrepo

Hay más ejemplos en sectores tradicionalmente masculinos. Hace ya tiempo que la socióloga Carmen Alemany encontró, por ejemplo, que las lavadoras diseñadas mayoritariamente por hombres incorporan muchos programas, de los cuales sólo se utilizan dos o tres, mientras que soluciones a problemas prácticos, como hacer que un lavado se detenga cuando se mezclan colores-fácil de resolver tecnológicamente-son ideas de mujeres diseñadoras. Algunas ingenieras, como la colombiana Inés Restrepo a menudo piensan vías diferentes de abordar el mismo problema. Restrepo ideó un sistema de recogida de agua en comunidades locales con pequeñas canalizaciones construidas en red por cada habitante, sin necesidad de grandes presas, costosas económica y ambientalmente pero presentadas como la única propuesta por los ingenieros hombres en su país. Todos ganamos con nuevas soluciones desde nuevas perspectivas. Otra aportación es quizá el cambio de liderazgo, desde el puramente transaccional y a corto plazo, predominantemente masculino, hacia el transformacional que tiene otros objetivos más enfocados a crear valor perdurable en el tiempo, tal como explica Sara Berbel sobre el liderazgo femenino.

Es necesario, además, huir de los estereotipos que se ponen de manifiesto en campañas como la de la Unión Europea para fomentar las vocaciones científicas entre las jóvenes. Un polémico vídeo, que se terminó retirando, mostraba mujeres entre maquillajes y microscopios, como si fuera necesario frivolizar la investigación para que ésta sea del interés de una mujer. La psicóloga Gemma Altell, analizando el caso, pone de manifiesto dos cuestiones relevantes. Por un lado, qué deberíamos cambiar en la educación para que las chicas se interesaran más por la ciencia y la tecnología? Es obvio que algo falla porque hay muy pocas chicas con vocación geek, que quieran ser programadoras. Y aún más: cómo hacemos para no contribuir a alimentar prejuicios que nos hacen, por ejemplo, juzgar a las mujeres – y no a los hombres-a partir de su aspecto, y cómo reinventamos lo que significa ser hombre y mujer en el siglo XXI dejando  a un lado los modelos androcéntricos generados hace miles de años.