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Scientific communication

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Escrit el 3 des, 2008

La ciencia se vende a la farándula (cast)

csi-ny_32En Estados Unidos donde las élites son claramente pro ciencia y tecnología, se ha hecho público un acuerdo entre la US National Academy of Science y la industria de Hollywood, según el cual la academia velará por el rigor de los contenidos a la vez que proporcionará materiales para nuevas ideas.
No es casualidad. Después de años de esfuerzos por difundir el conocimiento, es la industria cultural del entretenimiento la que está sacando más partido al interés del público por la ciencia (detectado desde hace décadas y amplificado con el uso de Internet). Series de televisión como CSI, House o Numbers, o películas de ciencia-ficción muestran el éxito de estos contenidos.
Es cierto que se trata de una vía “indirecta”, en la que la difusión cultural no es el objetivo principal y que, por lo tanto, a menudo se cometen errores o se refuerzan tópicos indeseables. Son distorsiones que esta nueva iniciativa tenderá a minimizar pero que, en cualquier caso, no invalidan las grandes ventajas de la vía “indirecta”: llegar a mucha gente y transmitir una cierta cultura de la racionalidad -más que los contenidos en sí mismos- ante el creciente aumento de la ignorancia y el esoterismo. CSI y House, por ejemplo, muestran a la perfección cómo la metodología científica es la mejor que tenemos para dirimir cuestiones en las que nos jugamos la salud o la culpabilidad.
La ciencia no tiene que tener miedo a situarse en éstos formatos; ni tampoco de someterse a un debate público, como se reclama en el caso de los transgénicos, por muy ridículas de que parezcan las preocupaciones ciudadanas. Tratar la ciudadanía como un igual es la única manera de establecer un diálogo, y ya sabemos que hoy la comunicación es diálogo o no es nada, como muy bien ha sabido aplicar Barack Obama a la política. ¿Seremos capaces de crear las condiciones para este diálogo?

Escrit el 24 nov, 2008

La ciència es ven a la faràndula

csi-ny_32Als Estats Units, on les elits són marcadament pro ciència i tecnologia, s’ha fet públic un acord entre la US National Academy of Science i la indústria de Hollywood, segons el qual l’acadèmia vetllarà pel rigor dels continguts alhora que proporcionarà materials per a noves idees. No és casualitat. Després d’anys d’esforços per difondre el coneixement, és la indústria cultural de l’entreteniment la que està traient més partit a l’interès del públic pel coneixement (detectat des de fa dècades i amplificat amb l’ús d’Internet). Sèries de televisió com CSI, House o Numbers, novel·les històriques de tot tipus o pel·lícules de ciència ficció mostren l’èxit d’aquests continguts.

És cert que es tracta d’una via “indirecta”, on la difusió cultural no és l’objectiu principal i que, per tant, sovint es cometen errors o es reforcen tòpics indesitjables. Són distorsions que aquesta nova iniciativa tendirà a minimitzar però que, en qualsevol cas, no invaliden els grans avantatges de la via “indirecta”: arribar a molta gent i transmetre una certa cultura de la racionalitat –més que els continguts en sí mateixos- davant el creixent augment de la ignorància i l’esoterisme. CSI i House per exemple mostren a la perfecció com la metodologia científica és la millor que tenim per a dirimir qüestions en les que ens juguem la salut o la culpabilitat.

La ciència no ha de tenir por de situar-se en aquests formats; ni tampoc de sotmetre’s a un debat públic com passa amb el tema dels transgènics per molt ridícules que semblin les preocupacions ciutadanes. Tractar la ciutadania com un igual és l’única manera d’establir un diàleg, i ja sabem que avui la comunicació és diàleg o no és res, com molt bé ha sabut aplicar Obama a la política. Serem capaços de crear les condicions per a aquest diàleg?

Escrit el 13 gen, 2008

European Forum on Science Journalism (esp)

El Forum europeo de Periodismo científico, fue un encuentro de la Comisión Europea organizado conjuntamente con el OCC de la UPF de Barcelona, donde se celebró a principios de diciembre. La Comisión invitó a unos cuantos periodistas europeos, es decir que no era un encuentro abierto. La comisión siempre lo hace así. En septiembre estuve en Lisboa para los e-Government Awards y fue lo mismo. Podemos hablar de la comisión, sobre qué hace y cómo lo hace… pero ahora quiero escribir sobre periodismo científico. A mí me invitaron igual que a la presidenta de la ACCC y a otros periodistas. Dicho esto, cosas que me sugirió el congreso (no estuve en todas las sesiones pero casi).

  • Han pasado los años y seguimos hablando de las mismas cosas, entre ellas la función social del periodismo científico. Cuesta tanto llegar a una conclusión porque siempre se mezcla -intencionadamente- el periodismo científico con la comunicación social de la ciencia. Tienen puntos en común pero difieren en que el periodismo tiene que ser crítico especialmente con la ciencia y su financiación (deben fijarse más en el coste/beneficio). Aunque comparten un mismo objetivo: la educación de la población en ciencia; con una diferencia: para los periodistas, la finalidad sería hacer ciudadanos libres que puedan decidir por sí mismos, mientras que los científicos y comunicadores a menudo buscan ciudadanos adeptos a la ciencia, más bien al método científico como fuente de conocimiento. Ambas cosas son deseables y no necesariamente incompatibles a mi entender. La educación en ciencia es preocupante si se tienen en cuenta los índices que dio Alan I. Leshner de la AAAS: el creacionismo y lo esotérico no deja de ganar adeptos en Estados Unidos pero también en Europa. En esta línea, el discurso de Leshner es bastante conocido pero interesante y realista: “la propia ciencia también es culpable”. Jaume Urgell del ESOF preguntó cómo la ciencia puede luchar contra el fundamentalismo islámico y Leshner explicó que están trabajando por vías al margen de la diplomático-mediática incluso en Irán.
  • Sigue siendo válida la clasificación de Bruce Lewenstein sobre los tipos de información científica: la ciencia como alta cultura (comparable al arte, que nos habla del origen del universo y otras grandes preguntas de la humanidad como nuestro propio origen), la ciencia práctica (cómo prevenir enfermedades, cómo usar la tecnología…) y la ciencia en sociedad (quién investiga, qué investiga, con qué finalidad, y quién lo financia y por qué). Las tres categorías caen en el ámbito de los periodistas científicos pero sólo la última les corresponde casi en exclusiva y es la que les cuesta más de entender a los científicos. Lo dijo un periodista del público: “la frase, no tengo tiempo de hablar con los periodistas, no entra en la cabeza de los políticos, de la misma manera no lo tendrían que decir tampoco nunca los científicos”.
  • Constato que las presentaciones de algunos expertos en comunicación de la ciencia necesitan mucha comunicación. Les recomiendo que se den una vuelta por http://www.slideshare.net/ . Para la oratoria, no se si hay remedio. Creo que nadie entendió a la Sra Marie-Claude Roland con sus juegos de palabras entre mitología y metodología mezclados con la educación. También había algún despistado, un señor, que se identificó como periodista de una revista de la Comisión, preguntó que tenía que ver la ciencia con la gestión y la educación ambientales…en fin.
  • Aunque no se cayó en la lamentación de hace unos años, volvió a surgir la idea de buscar el entretenimiento en la ciencia y la inevitable comparación con los deportes y las noticias del corazón. Un mal enfoque: la ciencia tiene muchas oportunidades en el actual paradigma comunicativo. Según la teoría de la larga cola-long tail- las audiencias minoritarias pueden ser nichos de negocio. La multiplicación de plataformas existentes fuera de los medios de masas (blocs, podcasts, mundos virtuales, facebook, televisión IP, televisiones temáticas …) está incrementando exponencialmente los contenidos de ciencia. A su vez, estos tienen muchas más posibilidades de encontrar a las audiencias interesadas, que obviamente existen como demuestran todas las encuestas y el éxito de estos productos. Uno de los ejemplos, que se vio en el forum de Barcelona son los programas para niños en la Interactive on Demand BBC. A pesar de eso, parece que cuando llegan a adolescentes, los niños y niñas pierden interés en la ciencia.
  • Siguiendo con el punto anterior, eché de menos alguna referencia a la web 2.0 en las sesiones plenarias. Este concepto hace que no sólo los periodistas de medios o los comunicadores científicos profesionales estén creando en todas estas plataformas, y esa es una de las razones principales del incremento de contenidos. Ciudadanos, científicos, periodistas freelancers, aficionados lo hacen cada día, lo cual genera nuevas oportunidades para el periodismo científico y obliga a replantear el sistema de generación de conocimiento. Recientemente he trabajado en la aplicación de la web 2.0 en la salud, donde ya se habla de medicina en red o network medicine. El vídeo del congreso norteamericano de Health 2.0 lo resume bien: http://youtube.com/watch?v=eAUH1lX54z8
  • Se comentó la idea de que los periodistas científicos son los únicos que se preocupan al celebrar congresos y debatir su trabajo y su futuro. Eso, según creo, responde a que cuando se habla de periodismo desde la universidad y las instituciones ya se piensa en política y economía que son las especialidades periodísticas por excelencia. También porque quizás es la única especialidad donde está la preocupación de educar-formar al público …