Escrit el 5 jul, 2008

Tod@s somos rojos, verdes y subversivos

Más sobre el agua y el desarrollo sostenible en la Expo, esta vez agua en las ciudades reales, virtuales y futuras (domingo 29 de junio) con tres invitados de lujo: el biólogo Juan Freire, una de las voces más lúcidas de la blogosfera, y dos arquitectos: José Luís Vallejo del innovador estudio Ecosistema Urbano e Iñaki Alday responsable junto con Margarita Jover del proyecto de urbanización del parque metropolitano de la propia Expo. Las imágenes del meandro de Ranillas anegado por el agua en tres ocasiones desde 2006 fueron la mejor forma de demostrar que su proyecto más que vencer al Ebro lo que ha hecho es unirse a él, ya que no sirve de nada frenar las inundaciones, “se producen en otro lugar”.
Nuevamente alguien respondió a la pregunta, ya comentada en el primer post sobre la Expo, de si la sostenibilidad bien vale la muestra. En este caso Vallejo consideró que con el papel de Tribuna del Agua se está compensando poco a poco el impacto ambiental, “equilibrando la balanza”. Hablando en la televisión de Zaragoza ZTV con compañeros periodistas, manifestaron su esperanza en Tribuna del Agua: “lo que va a quedar”. Así que seguimos recogiendo el mismo argumento, silencioso pero firme: por favor hagan algo más, supongo que con la idea de cambiar el mundo. Como dijo el martes un representante de Brasil, “la utopía es tan sólo lo que nos hace seguir caminado ya que cuanto más lejos vas, más lejos queda siempre”. Por cierto que el público “experto” presente aplaudió a rabiar esta obviedad lo que demuestra que el mundo está lleno o bien de idealistas o bien de progres (rojos verdes y subversivos). Otras frases pronunciadas en el pabellón de Tribuna lo demuestran. Me quedo con la sinceridad de Clara Repeto (martes 1 de julio), coeditora del informe “Salud y globalización” que dijo que los objetivos del milenio de Naciones Unidas “son una mierda” porque sólo se comprometen a reducir a la mitad el número de personas sin acceso al agua potable para el 2015. Es decir, a pasar de 1200 millones sin agua en condiciones a 600 millones. Danielle Miterrand participante en el Foro Ético vinculado a Tribuna, cuyas conclusiones se presentarán mañana, promete más: “dicen que soy radical porque doy miedo a los que temen perder sus privilegios, el desafío a largo plazo es redefinir la riqueza y para ello debemos ser abogados de una nueva sociedad”.

Escrit el 23 jun, 2008

¿Para qué sirve una Expo?

Estoy en Zaragoza, en la Expo, trabajando en Tribuna del Agua. Ya llevamos una semana de debates y conferencias superinteresantes sobre el agua y el desarrollo sostenible. La parte que coordino se llama Ágora y es donde el público pregunta y comparte “tribuna” con los expertos. Y claro ya ha surgido varias veces la pregunta de si la Expo tiene sentido. No tanto en general, sobre el papel de las Expos en el siglo XXI -que por cierto es tema de uno de los eventos paralelos previstos- sino de esta Expo en particular. Y es que parece un contrasentido demasiado grande favorecer el desarrollo sostenible con una gran infraestructura del ocio que genera residuos e impactos de todo tipo.

Quizás no sea un camino tan equivocado, aunque, por supuesto, con las propias contradicciones del desarrollo sostenible incluidas. Respuestas varias de los expertos que han pasado por el Ágora lo corroboran. Andrés Rábago, el Roto, autor de una serie de viñetas elaboradas para este evento, dijo que hay que hacer lo que uno cree que debe hacer, incluso donde se supone que no se puede hacer porque siempre queda algo. O al menos eso es lo que yo entendí. Carl Steinitz, profesor de Gestión Territorial en Harvard afirmó que la única esperanza para cambiar actitudes es infundir miedo a la gente. Según su experiencia adquirida en proyectos por todo el mundo, cuando la gente siente que realmente puede perder sus condiciones de vida es cuando reacciona en serio. “Esta Expo debería ser la Expo del miedo” llegó a decir. Cuando el sábado por fin vimos el espectáculo estrella de la Expo, el Iceberg de Calixto Bieito, pensé que le estaban haciendo caso. Al menos en la primera parte, cuando miles de residuos y bebés deformados pasan por delante de un ojo gigante y televisivo. La verdad es que se te pone un nudo en el estómago. Aunque inmediatamente después lo compenses comiendo papas arrugadas y dejandote llevar en un concierto de homenaje a Pink Floyd, puede ser que cuando nos afecte de pleno la crisis que se avecina -perdón, desaceleración- nos acordemos del ojo maldito y desde la depresión, empujemos por crear un mundo más racional y justo.

Sólo estoy segura que Steinitz y otros expertos que pasan por Expo, donde constatan hechos como que el cambio climático es ya irreversible, no siempre lo tienen fácil para hacerse oír. Aquí en cambio los medios necesitan contenidos, cuando lo normal es lo contrario, es decir que los contenidos peleen por estar en los medios. Mientras pasan el ojo de Bieito por la tele una y otra vez, en el Ágora de la Expo se escuchan los sonidos de Los Monegros de la mano de la zoóloga Eloïsa Matheu que alerta de su degradación. Canal Expo y todos los periodistas acreditados picotean y lanzan continuamente fragmentos de todo lo que pasa, ya sea en pabellones, conferencias, días nacionales, conciertos, actuaciones, debates o talleres.

Quizás sólo se trata de eso. De crear las condiciones para que un tema importante se proyecte globalmente, aunque sea de una forma tan curiosa como inventarse una expo del agua y el desarrollo sostenible. Y aunque todo ello, además, sea el efecto secundario del esfuerzo ingente por transformar espectacularmente una ciudad. Pero es que puestos a poner Zaragoza en el mapa mundial, mejor que sea para decir algo.

Escrit el 13 gen, 2008

European Forum on Science Journalism (esp)

El Forum europeo de Periodismo científico, fue un encuentro de la Comisión Europea organizado conjuntamente con el OCC de la UPF de Barcelona, donde se celebró a principios de diciembre. La Comisión invitó a unos cuantos periodistas europeos, es decir que no era un encuentro abierto. La comisión siempre lo hace así. En septiembre estuve en Lisboa para los e-Government Awards y fue lo mismo. Podemos hablar de la comisión, sobre qué hace y cómo lo hace… pero ahora quiero escribir sobre periodismo científico. A mí me invitaron igual que a la presidenta de la ACCC y a otros periodistas. Dicho esto, cosas que me sugirió el congreso (no estuve en todas las sesiones pero casi).

  • Han pasado los años y seguimos hablando de las mismas cosas, entre ellas la función social del periodismo científico. Cuesta tanto llegar a una conclusión porque siempre se mezcla -intencionadamente- el periodismo científico con la comunicación social de la ciencia. Tienen puntos en común pero difieren en que el periodismo tiene que ser crítico especialmente con la ciencia y su financiación (deben fijarse más en el coste/beneficio). Aunque comparten un mismo objetivo: la educación de la población en ciencia; con una diferencia: para los periodistas, la finalidad sería hacer ciudadanos libres que puedan decidir por sí mismos, mientras que los científicos y comunicadores a menudo buscan ciudadanos adeptos a la ciencia, más bien al método científico como fuente de conocimiento. Ambas cosas son deseables y no necesariamente incompatibles a mi entender. La educación en ciencia es preocupante si se tienen en cuenta los índices que dio Alan I. Leshner de la AAAS: el creacionismo y lo esotérico no deja de ganar adeptos en Estados Unidos pero también en Europa. En esta línea, el discurso de Leshner es bastante conocido pero interesante y realista: “la propia ciencia también es culpable”. Jaume Urgell del ESOF preguntó cómo la ciencia puede luchar contra el fundamentalismo islámico y Leshner explicó que están trabajando por vías al margen de la diplomático-mediática incluso en Irán.
  • Sigue siendo válida la clasificación de Bruce Lewenstein sobre los tipos de información científica: la ciencia como alta cultura (comparable al arte, que nos habla del origen del universo y otras grandes preguntas de la humanidad como nuestro propio origen), la ciencia práctica (cómo prevenir enfermedades, cómo usar la tecnología…) y la ciencia en sociedad (quién investiga, qué investiga, con qué finalidad, y quién lo financia y por qué). Las tres categorías caen en el ámbito de los periodistas científicos pero sólo la última les corresponde casi en exclusiva y es la que les cuesta más de entender a los científicos. Lo dijo un periodista del público: “la frase, no tengo tiempo de hablar con los periodistas, no entra en la cabeza de los políticos, de la misma manera no lo tendrían que decir tampoco nunca los científicos”.
  • Constato que las presentaciones de algunos expertos en comunicación de la ciencia necesitan mucha comunicación. Les recomiendo que se den una vuelta por http://www.slideshare.net/ . Para la oratoria, no se si hay remedio. Creo que nadie entendió a la Sra Marie-Claude Roland con sus juegos de palabras entre mitología y metodología mezclados con la educación. También había algún despistado, un señor, que se identificó como periodista de una revista de la Comisión, preguntó que tenía que ver la ciencia con la gestión y la educación ambientales…en fin.
  • Aunque no se cayó en la lamentación de hace unos años, volvió a surgir la idea de buscar el entretenimiento en la ciencia y la inevitable comparación con los deportes y las noticias del corazón. Un mal enfoque: la ciencia tiene muchas oportunidades en el actual paradigma comunicativo. Según la teoría de la larga cola-long tail- las audiencias minoritarias pueden ser nichos de negocio. La multiplicación de plataformas existentes fuera de los medios de masas (blocs, podcasts, mundos virtuales, facebook, televisión IP, televisiones temáticas …) está incrementando exponencialmente los contenidos de ciencia. A su vez, estos tienen muchas más posibilidades de encontrar a las audiencias interesadas, que obviamente existen como demuestran todas las encuestas y el éxito de estos productos. Uno de los ejemplos, que se vio en el forum de Barcelona son los programas para niños en la Interactive on Demand BBC. A pesar de eso, parece que cuando llegan a adolescentes, los niños y niñas pierden interés en la ciencia.
  • Siguiendo con el punto anterior, eché de menos alguna referencia a la web 2.0 en las sesiones plenarias. Este concepto hace que no sólo los periodistas de medios o los comunicadores científicos profesionales estén creando en todas estas plataformas, y esa es una de las razones principales del incremento de contenidos. Ciudadanos, científicos, periodistas freelancers, aficionados lo hacen cada día, lo cual genera nuevas oportunidades para el periodismo científico y obliga a replantear el sistema de generación de conocimiento. Recientemente he trabajado en la aplicación de la web 2.0 en la salud, donde ya se habla de medicina en red o network medicine. El vídeo del congreso norteamericano de Health 2.0 lo resume bien: http://youtube.com/watch?v=eAUH1lX54z8
  • Se comentó la idea de que los periodistas científicos son los únicos que se preocupan al celebrar congresos y debatir su trabajo y su futuro. Eso, según creo, responde a que cuando se habla de periodismo desde la universidad y las instituciones ya se piensa en política y economía que son las especialidades periodísticas por excelencia. También porque quizás es la única especialidad donde está la preocupación de educar-formar al público …

Sobre mi

Cristina Ribas, ciència i periodisme

Biòloga, periodista, consultora, docent, investigadora... Participo en projectes de comunicació de la ciència i la tecnologia, elaborant estratègies i continguts periodístics en canals digitals. Més →
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